La reencarnación del marketing

Hace unos días leía un titular que llamó mucho mi atención. El artículo comenzaba con la siguiente afirmación: el marketing ha muerto. Palabras del consejero delegado de la conocida agencia de comunicación Saatchi & Saatchi. Se refería por supuesto al marketing clásico que todos los profesionales de este ámbito hemos estudiado en libros y escuelas de negocios. El modelo de las 4P´s, la segmentación sociodemográfica, las encuestas, la publicidad masiva, etc, resultan hoy obsoletos a pesar de haber sido verdaderos dogmas durante los últimos cincuenta años. Asistimos a una reencarnación del marketing donde los protagonistas ya no son ni los expertos ni las marcas: son los consumidores. Consumidores dispuestos a escuchar historias relevantes, dialogar sobre sus gustos e intereses y conectar con aquellas marcas que muestren afinidad.
La pésima coyuntura económica, la masificación del mercado con productos indiferenciados, el uso abusivo e invasivo de la publicidad y un consumidor que reclama un papel protagonista provocan la aparición de lo que se conoce como marketing de experiencias. Pero de ¿qué estamos hablando realmente? Es el marketing que se preocupa de diseñar y planificar acciones emocionantes presentes en todos los momentos de la verdad del usuario. Es un planteamiento estratégico que, a través de experiencias, consigue construir marcas que van mucho más allá de los atributos funcionales del producto.

¿Cuáles son las características principales del marketing de experiencias?

1) Hablamos de organizaciones que entienden la marca como un conjunto de valores más de allá de un nombre o unos colores. Se preocupan por definir una personalidad marcada con rasgos diferentes al de su competencia y con el objetivo de trasladarlos a sus públicos. Enfocan la marca como una gran promesa de experiencia que debe estar presente en la vida de sus consumidores.

2) El marketing de experiencias invierte esfuerzos en aquello que conecte con el estilo de vida de las personas. Ofrecen contenidos y experiencias relevantes que sean del interés de su público objetivo. El consumidor es cada vez más selectivo y está aturdido por infinidad de impactos publicitarios. La premisa es sencilla: no invertimos tiempo en aquello que no nos interesa.

3) Una de las características más importantes es que hablamos de un marketing que busca llegar al corazón y que mediante sus acciones consigue emocionarnos. Se sabe que la mayoría de nuestras decisiones son emocionales y buscan estimularnos a través de experiencias auténticas. Estas marcas abandonan el lado más racional para provocarnos sensaciones y sentimientos que nos hagan sentir mejores.

4) Las marcas experienciales no hablan de clientes, tienen fans. Personas capaces de hacer colas interminables para comprar un producto. Grupos de creyentes que muestran lealtad absoluta. “Frikies” que no se cambiarían de compañía por nada del mundo. Me refiero a marcas que no necesitan poner en marcha programas de captación de clientes ni pagarles para que acudan a sus tiendas a comprar. Reina la fidelidad en un mundo de infieles.

5) Otro rasgo característico de esta filosofía es la escucha activa. Las marcas que ofrecen experiencias permanecen atentas a las nuevas necesidades de sus devotos. Investigan el entorno, las nuevas realidades sociales y se adaptan rápidamente a los cambios que sus consumidores proponen. Fomentan el diálogo y preparan contenidos a la medida de sus seguidores. Su convicción es que el consumidor participe en la construcción y crecimiento de la marca. Los productos nacen y mueren. Las empresas se crean y desparecen pero la marca pervive en la memoria.

6) La coherencia es clave. Si ofreces una experiencia emocionante tienes que ser consecuente con tus hechos. ¿Alguien se imagina la página Web de Apple anticuada? ¿Sería lógico que las tiendas de Nespresso no atendieran correctamente a sus amantes del café? Estas marcas cuidan todo el proceso y cumplen lo que prometen. Puedes engañar una vez incluso una segunda pero a la siguiente serás descartado. Se trata de integrar la experiencia en todas las unidades del negocio; redes sociales, atención al cliente, puntos de venta, publicidad, etc.

7) Por último y no menos importante hablaré del posicionamiento. Ese concepto tan esencial en marketing y a la vez tan complicado de alcanzar. Las marcas de experiencias ocupan siempre un lugar destacado en la mente del consumidor. Tienen muy claro lo que son y lo que quieren ser. Han sabido diferenciarse y por ello ocupan una posición privilegiada en la vida cotidiana de todos nosotros. Es frecuente encontrar en todos los sectores marcas “perdidas” que no han sabido transmitir una cultura y una personalidad. El primer paso es por tanto definirse y definirse es arriesgarse. El posicionamiento debe llevar consigo una propuesta de valor que haga cumplir con las expectativas de aquellas personas que están pensando en comprarnos.

El marketing de experiencias es presente y futuro. Se trata de construir marcas mediante experiencias únicas que se ajusten a las preferencias de tu consumidor. No es propiedad de las grandes empresas como Ikea, Coca-Cola o Starbucks. Es de todas aquellas que crean que hacer un marketing diferente es posible. Ser relevantes, emocionantes y auténticos!

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Te he puesto los cuernos

Te dispones a pagar en la caja del hipermercado. Abres tu cartera, sacas el dinero y buscas la tarjeta de puntos correspondiente para acumular tu nueva compra. Miras confundido entre toda la colección. Tienes muchas; la de gasolinera más cercana, la de tu tienda de ropa habitual, el supermercado de la competencia que te la mandó a tu casa, etc. Mientras la cajera espera con resignación y tus compañeros de cola refunfuñan esperando su turno. Por fin logras entregar la acertada y recoges el ticket que anuncia tu próximo descuento. Ha faltado que te den el catálogo de puntos pero con suerte tendrás ya unos cuantos en casa de otros establecimientos. Si eres bueno podrás conseguir un juego de sartenes maravillosas pero si eres un crack entre los consumidores ganarás incluso un viaje.
Este ejemplo que puede parecer exagerado pero que nos ha sucedido a todos explica el funcionamiento de la mayoría de los sistemas de fidelización que hay en la actualidad: te “pago” para que me compres y aquí viene el primer error. Se trata de que el consumidor elija a aquellas marcas que aportan valor y son relevantes para su vida. Si la única propuesta que ofreces es un programa de puntos estás diciendo al mercado que no eres diferente al resto. Probablemente algunos de estos sistemas cumplan su cometido pero las circunstancias en las que se crearon han cambiado completamente. Ya no son suficientes los descuentos, regalos, puntos, etc, porque los hábitos de los consumidores están cambiando. Las nuevas generaciones defienden la cultura del “no compromiso”. No quieren ataduras y únicamente siguen a aquellas marcas que conectan con su estilo de vida y refuerzan sus valores. A pesar de esta realidad hay compañías que no se enteran y siguen obligándonos con contratos eternos a permanecer a su lado. ¿Fidelización? Más bien imposición.

Sinceramente pienso que esto sucede porque no son capaces de ofrecernos nada más allá de un precio relativamente llamativo. Estas empresas que convierten a sus usuarios en prisioneros demuestran que no conocen las demandas reales de la sociedad que les rodea.
Al final han creado un entorno que “provoca” las infidelidades del consumidor. Una guerra continua de precios, una sobreoferta de productos y servicios donde no existen diferencias y un trato al cliente que en muchas ocasiones roza el maltrato.

Es curioso comprobar como la mayoría de compañías premian al cliente nuevo que llega pero abandona a aquel que le ofreció lealtad durante años. Constas en su base de datos como cliente “oro” pero cuando tienes un problema encuentras las líneas telefónicas saturadas.
A veces tienes el detalle de avisar a tu empresa que estás pensando cambiarte a la competencia. Te hacen una oferta “exclusiva” para que te quedes pero nunca tan buena como al amigo que se cambió recientemente firmando un contrato de solo 18 meses!!! Les falta decirte aquello de “ahí tienes la puerta”.

Otro error frecuente es pensar que tras una venta la relación con el cliente ha concluido. La estrategia de marketing debe contemplar precisamente lo contrario; tras una venta debe comenzar una gran relación de amor con nuestro consumidor. Y he dicho bien amor porque en eso consisten las relaciones con las marcas. Hay que ir aparcando la creencia de que compramos únicamente por atributos racionales. La fidelización va más allá de los volúmenes de compra, de los puntos, de los grandes precios, etc, y tiene que conectar con las emociones ofreciendo experiencias auténticas. No sé si somos infieles por naturaleza o nos han hecho así pero la realidad es que la fuga de clientes es hoy una de las mayores preocupaciones de cualquier empresa. Todos los años la consultora neoyorkina Brand Keys realiza un ranking donde valora a las marcas en función de la fidelidad de sus clientes. Por segunda vez consecutiva Apple encabeza el listado. A la pregunta de porqué la marca repite puesto, el director de consultora decía: “en Apple existe un vínculo emocional entre el cliente y el producto. Las emociones sirven de estímulo a la fidelidad”.

Y tú ¿eres fiel?

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Regalos de altura

Ya estamos en 2012 y para celebrarlo aquí tenéis mi segundo post. No me imaginaba que mi primer artículo tuviera tan buena acogida así que gracias a amigos, familia y no tan conocidos que decidieron dedicar parte de su tiempo a leer mis primeras líneas. En las navidades del año pasado Spainair lanzaba un anuncio titulado “un equipaje inesperado”. Para mi sorpresa no hablaban del precio de sus billetes ni anunciaban la apertura de un nuevo puente aéreo. Es habitual ver en publicidad como muchos anunciantes se dejan llevar por los códigos y estereotipos impuestos por el sector en su comunicación. Es más difícil innovar y ser diferente que seguir la estela de los demás. Los que no asumen riesgos y esperan pacientemente a ver lo que hacen los otros tienen tres problemas: el primero es que nunca se han preguntado lo que quieren ser en los próximos años. El segundo consiste en que no entienden lo que significa tener personalidad y por último desconocen que la marca es una gran promesa de experiencia.

Volviendo al anuncio, vemos a un grupo de pasajeros en un vuelvo que se dirige con destino a Las Palmas en la noche del 24 de diciembre. Lo que no imaginan es que al bajar del avión y acudir a recoger sus maletas, les esperan cantidad de regalos que van saliendo por la cinta transportadora. La cara de sorpresa de los viajeros no tiene precio. Spainair entendió que debía hacer algo especial con aquellas 190 personas que atravesaban el cielo mientras el resto del mundo celebraba la nochebuena. Una acción diferente, rompedora pero sobre todo emocionante. Recibimos millones de impactos publicitarios al día. La mayoría de ellos no quedan registrados en nuestro cerebro porque no conectan con nuestros intereses y estamos saturados. Olvidamos precios, promociones, anuncios que se creían perfectos, pero siempre recordamos lo que nos hizo felices.

Me da la sensación que la compañía aérea española está intentando reposicionar su marca transmitiendo nuevos valores y alejándose de la competencia. De hecho estas navidades ha seguido con su nueva línea de comunicación y ha apostado por un anuncio llamado “un encuentro inesperado” que mantiene la esencia de su predecesor. En esta ocasión cambia el protagonista que es Papá Noel pero sigue con la misma intención: sorprender. Mi pregunta es ¿cuáles van a ser vuestros siguientes pasos? Habéis subido un escalón importante entendiendo que una marca tiene que crear y despertar emociones pero ¿por qué no convertir los mensajes emocionales en experiencias que integren toda la organización?

Si queréis participar de los buenos momentos de las personas no os quedéis en acciones aisladas. Si vuestra pretensión es transformaros en una marca experiencial seguid ideando propuestas que conmuevan. El objetivo es hacer de la experiencia vuestra cultura de marca. Y es que a partir de ahora algo especial tendría que suceder cuando el consumidor se acerca a un mostrador de spainair. Algo intenso debería surgir cuando vuestros clientes esperan para facturar su equipaje. Me gustaría percibir a través de vuestra página Web que sois una compañía de vuelo diferente pero lo más importante: en vuestros vuelos tendrían que seguir sucediendo momentos maravillosos. Enhorabuena por vuestros anuncios pero no olvidéis preguntaros lo que queréis ser.

Feliz Año

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Emociones y experiencias

Por fin inauguro este blog! En este primer post pretendo introduciros en mi visión a cerca del marketing y la comunicación. Toda la teoría clásica del marketing se ha sustentado siempre en la racionalidad del consumidor. Durante muchos años hemos dibujado a un consumidor frío, calculador, casi robótico, que repetía una y otra vez el mismo proceso mental antes de la decisión de su compra; obtenía información a cerca del producto o servicio, comparaba las distintas alternativas que le ofrecía el mercado y finalmente decidía. Incluso nos explicaban desde las escuelas de marketing que las decisiones había que clasificarlas en función de su complejidad y tipología. Distinguían principalmente entre las de alta implicación (por ejemplo comprar un coche) y de las baja implicación (adquirir una barra de pan).

En la actualidad todavía se insiste en la segmentación por variables demográficas como fuente principal de información cuando ésta carece de sentido teniendo cuenta que el consumidor y el entorno han cambiado. Este modelo rígido que todavía impera es insuficiente y anacrónico. Las últimas investigaciones en psicología y neuromarketing, nos dicen que la mayoría de las decisiones que tomamos son emocionales. Decisiones muchas veces inconscientes e impulsivas que para nada corresponden con las estructuras mentales ordenadas que nos explicaron los papis del marketing. Este hecho científico debería transformar las estrategias de marketing de las empresas.

Más allá de un buen producto, un precio adecuado, una distribución correcta y una comunicación eficaz, las marcas tienen que ser capaces de despertar emociones en sus consumidores a través de experiencias únicas. Aquí radica la auténtica diferenciación y el único camino posible para conseguir lo que tanto nos gusta a los marketinianos: la fidelización. Concepto que trataré más adelante y que me provoca muchas dudas ante las infidelidades continuas que cometemos todos nosotros (los consumidores). ¿Por qué hay personas dispuestas a hacer cola para comprar un producto? ¿Por qué hay marcas que tienen fans y no clientes? Preguntas de difícil respuesta pero hay algo que tengo claro. Estas marcas capaces de conmover tienen un denominador común; sus modelos de negocio están basados integramente en experiencias. Hablo de marcas que sobrepasan la tangibilidad de sus productos y que conectan con los valores y estilos de vida de las personas convirtiéndose en memorables. Ya no se trata exclusivamente de posicionarse en la mente del consumidor sino de conquistar su corazón. Un marketing capaz de convertir los productos en beneficios emocionales porque necesitamos reír, ser sorprendidos, llorar de alegría y sentir a cada instante.

Hasta la próxima que será muy pronto!!

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